producciones inmateriales


A Chicho_02_Rafael R. Costa
Marzo 21, 2008, 11:52 pm
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Parte 2 de 17. Recordando a Chicho Sánchez Ferlosio en el Café Manuela. Madrid, 4 de Noviembre de 2003.

Rafael R. Costa lee tres poemas y un soneto de su creación:
Recuerdo del insomne.
El abandono.
Sin título.
A propósito de un balance y un anuncio.

cc-by-sa.


23 comentarios por mucho
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¡Dios santo! ¿Cómo es posible que apenas me rezconozca en esas imágenes? ¿Quién es ese tipo que dice que soy yo? Y qué mal leo, ¿no?
Os pido disculpas, ¿eh?, no estaba ese momento la química buena, es como Curro Romero y sus tardes.
Otra vez será, digo yo. En fin…

R.

comentario por Valdemar

¿Es que nadie se pasa por este escondite? ¡Menos mal!

R.

comentario por Valdemar

Vaya… Al fin encontré un lugar en esta tupida selva donde me encuentro realmente solo. De verdad, cuando me agobio de ir de acçá para allá, vengo aquí, a este oasis con una sola palmera y un desierto enorme.

R.

comentario por Valdemar

Hoy he venido a echar un cigarro… Se está bien aquí…

R.

comentario por Valdemar

Y hoy me estoy tomando un gingseng chino para celebrar la lectura de un soberbio poema. Este es un sitio único para tal ceremonia.

R.

comentario por Valdemar

Pues lo que es hoy, me encuentro bastante mejor. El tratamiento de choque a base de poesías está resultando un éxito. Ya estornudo en endecasílabos.

R.

comentario por Valdemar

Otro año correr verás
y el Planeta no ganarás.

Pero Valdemar insistirá.
Este y no otra, es la verdad.

R.

comentario por Valdemar

Lisi, me he dedicado a investigary te encuentro esta web y mayor sorpresa, me encuentro como único habitante al señor Valdemar, que viene a intentar reconocerse……..
Un saludo a ambos y para tí, Lisi, un beso

comentario por La Dama Roja

Valdemar, no tenía idea que venías por estos lares a relajarte! Me he reído mucho con tus ingeniosas frases. Ciertamente son lugares poco frecuentados, no vengo ni yo misma!, ha sido gracias a la idea de reponer estos vídeos en el otro blog que me he encontrado con vuestros comentarios. Sigue viniendo cuanto quieras. Salud.

comentario por lisi

Dama Roja, me alegra encontrarte también por aquí!
Ya sabes, si no me encuentras a mí puedes hacer compañía al Sr. Valdemar, que siendo tan admirador tuyo como yo, seguro que estará encantado en invitarte a un cigarrillo, un gingseng chino o unos poemas. Gracias por venir. Un beso.

comentario por lisi

Se oyen ruidos. ¿Serán vecinos o serán ratones? En fin. Me alegra que paséis por aquí, cual fantasmales damas de Edimburgo.
Esta noche no quieta para que tome un gintonic (cortito, eso sí) mirando el paisaje este, cada vez menos lunar.

R.

comentario por Valdemar

Hoy la visto, la he visto y me ha mirado. Hoy creo en Dios.

comentario por Valdemar

Ya es tarde, llevo toda la noche buscando el corazón. Digo: me pasaré por el oasis. Sólo hay arena… pero al menos aquí no lo necesito. Me siento Rodolfo Valentino contemplando en los dátiles el fulgor del sol.

comentario por Valdemar

Bajo la única palmera de este oasis de ensueño, mientras contemplo la luna llena suspendida sobre las dunas, recitan mis labios estos versos de Hilda Doolittle:

Más blancas
que las costras de espuma
que la marea deja,
nos aguijonean la arena y las conchas
quebradas, arrastradas por el viento.

comentario por Valdemar

A la ida:
Cada estación de Metro que dejaba atrás, mi corazón incrementaba su ritmo en diez pulsaciones por minuto. Por fortuna, sólo eran siete las estaciones y no llegó el órgano cardíaco a salirse de la boca, donde estaba ubicado desde la quinta.

comentario por Valdemar

A la vuelta:
No podía desprenderme de ese efluvio a pantera. Iba en el Metro como hinpotizado, me puse a mirar por una ventanilla, dando la espalda a la gente. En los túneles entre estaciones yo sé que la pantera me rondaba. Se me erizaban los vellos, especialmente en nacimiento de la nuca, se expandían mis pupilas. Llegué a casa y permanecí media hora en oscuridad. Te sentí tan cerca.

comentario por Valdemar

El corazón se me está desangrando en el blog.

comentario por Valdemar

El enigmático viento del desierto, de noche, me susurra tus historia al mover la arena.

Y allí arriba está, tentada por aquellas dunas, la creciente luna de diciembre.

R.

comentario por Valdemar

3,141592653589793238462643383279502884197169399375105280974944592307864062862…

¡Hasta ese 2 llegué…hoy! En este oasis, digo. ¿Veis? Cuando amaina la tormenta, los granos de matemágica arena, al aposentarse de nuevo en sus dunas, forman el número Pi. Eso hoy. Otras veces forman las letras de tu nombre.

comentario por Valdemar

Tal vez el viento sempiterno del desierto haya borrado las iniciales que dejé a los pies del cadáver que semienterrado sobre aquella duna veis.
Viajante, si pasas por este lugar te pido que vuelvas a escribirlas… RRC

comentario por Valdemar

Para insolar es mejor el desierto. Pero como yo suelo venir de noche, en vez de insolar es inlunar…
Como aquel joven, Endymión, que enloqueció poseído por la luna… así me encuentro. Más lunático que insolado.

comentario por Valdemar

Hum… ¡Huelo una presa!

comentario por Valdemar

La noche de los muertos. Por eso estoy en esta página… muerta.

comentario por Valdemar Canaris




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